¿Fin de experimento? Tal vez, y solo tal vez (las declaraciones del vocal renunciante son al menos ambiguas), la agrupación Mímica Canalla recién ahora se colocó los anteojos para descubrir que el Príncipe hace mucho tiempo es sapo. Hace poco más de de un año y en otra nota, cuando criticar era ser pingüino, socialista del PSP (no socialista en serio), mala onda y destructivo, quien esto escribe pedía humildemente a la gente del nucleamiento entonces conocido como Mística Canalla: Gobiernen ustedes también?. No quisieron, no supieron o no pudieron. Esta es la lectura que los favorece.
¿O en realidad gobernaron, además de su legado pictórico y pasacallístico? Posiblemente sí, y esta por supuesto, es la lectura que los desfavorece.
Se me dice: la gente de Mímica Canalla no es lo mismo que los Usdzga., Balones, Canejo y compañía; quieren a Central en serio.
Será.
No voy a usar el canayómetro con los Mímicos, como tampoco lo voy a hacer siquiera con los Borghi, Filips, Correla o Trisualdo; pero tampoco me privo de decirles que de lo que pasa en Central son idénticamente culpables los hijos de puta como aquellos que con responsabilidades de gobierno olvidaron de que al club se lo debe querer con el corazón y también con la cabeza.
Pero no es sólo el de Mímica Canalla el experimento que hoy toca a su fin; sepamos ver en medio del despelote que lo que tenemos la oportunidad de dejar atrás es la alquimia obstinada de convertir a Central en algo que no es, yendo por el camino equivocado de la espera del Mesías que previsiblemente condujo a este futuro que es hoy.
La institución, actual o inminentemente acéfala, oscilando en una situación análoga a los precedentes de la comisión delictiva de Talvez y la residual de Escaravino; una asamblea ordinaria nula y pendiente y una extraordinaria suspendida sin fecha; promesas electorales varias desmayadas de risa; un Estatuto mancillado que se evitó celosamente reformar; vulnerabilidad económica alarmante (cuatro palos Dólar que ingresaron por venta de jugadores y parecen hacer desaparecido como gotas de agua en un lecho reseco); déficit operativo cuidadosamente descontrolado; sueldos nuevamente pagados con dinero adelantado de la televisación, pavoroso panorama deportivo del equipo de fútbol profesional de Primera división de AFA...enumerar las resultas de la gestión Usdzga. ya es abuso.
La masa societaria de Central tiene que sintetizar el dolor de este momento, capitalizar la experiencia, reelaborar la cosa y de una puta vez cambiar el curso de esta historia que nos tiene educando a la generación de nuestros hijos en una fe canaya de iconografía sepia.
No hay mejor momento que este, porque estamos a tiempo, para romper esa inercia que nos ha mantenido anclados en la espera estúpida del salvador carismático que haga las cosas por nosotros, y hacernos cargo finalmente de la potencialidad de Rosario Central para ponerla en acto de manera responsable.
Dejemos de suponer que nuestra masividad y notable sentido de pertenencia va a generar sus mejores efectos cuando se reconozca que somos los que más fuerte gritan en la cancha. Lindo sí, pero por ahí no va la cosa, o no sólo va por ahí si queremos ser verdaderamente grandes. Ese caudal humano de la gran puta existe para otra cosa (por ejemplo para llegar a tener ciento cincuenta mil socios activos), y hasta ahora lo hemos despreciado, mandando la gente a su casa entre partido y partido del campeonato de AFA, mientras cuatro monigotes deciden por todos en el living de algún intermediario.
Nuestras premisas en esta encrucijada tienen que ser el apoyo más firme al equipo de fútbol profesional de Primera División de AFA, la urgente convocatoria a Asamblea para reformar el Estatuto (al menos en los puntos Sindicatura, representación de Minorías, antigüedad para acceso a cargos directivos y régimen disciplinario), el cese inmediato de toda restricción al ingreso de nuevos socios, y encausar a la mayor brevedad que las normas estatutarias habiliten de acuerdo a la situación de la C.D. saliente, un proceso eleccionario mediante el cual y de una vez por todas, pongamos en calle Mitre un equipo de trabajo comprometido con Central y un proyecto de gobierno marcado por ejes básicos que se erijan en? políticas de Estado? para el club trascendiendo las alternancias y turbulencias políticas.